Varón de 42 años, hipertenso, que ingresa por un cuadro de inicio al despertar de pérdida de fuerza en extremidades izquierdas, asimetría facial y disartria (NIHSS 8).
El estudio TC-perfusión objetivó una extensa área isquémica en todo el territorio de la arteria CMD, aunque con una zona de penumbra del 98%, con importante presencia de colaterales (grado c). El estudio angio-TC detectó una oclusión completa del flujo sanguíneo en la unión de los tercios medio y distal de la ACID, con aspecto de disección. En la ACII se detectó una dilatación aneurismática fusiforme (fig. 1), que en el contexto del paciente sugería como probable causa una disección previa que había cursado de forma asintomática.
El estudio Duplex carotídeo mostraba un gran incremento del Indice de Resistencia en ACI derecha, con atenuación significativa de flujo en ACM derecha y suplencia poligonal anterior. En la ACI izquierda detectamos, en cortes axiales (vídeo), la imagen característica conocida como “signo del Yin-Yang”.
Los seudoaneurismas se producen por la aparición de un defecto de contigüidad en la íntima, produciéndose una falsa luz en el interior de la pared vascular. El Doppler color ayuda a establecer el diagnóstico al detectar un flujo en espiral característico en su interior, que recuerda al símbolo del Yin-Yang.
Varón de 56 años con antecedentes de hipercolesterolemia, ingresado en Traumatología para implante de prótesis en rodilla derecha. Durante el ingreso presenta cuadro que se inicia con pérdida de fuerza en miembro superior izquierdo que progresa a lo largo de las primeras 48 horas, presentando clínica compatible con infarto de arteria cerebral media derecha completo.
En el dúplex carotídeo se observa al inicio de ACI derecha trombo mural adyacente a la pared con progresión distal (fig 1).
Se realiza AngioTC de troncos supraaórticos donde se objetiva ateroma en origen de ACI derecha, calcificado, que asocia trombo intraluminal que se prolonga hasta ACI intrapetrosa (fig 2-4).
Eduardo Durán-Ferreras. Unidad de Neurología. Hospital Infant Elena. Huelva. (miembro del GEECV-SEN) José Fernández de la Carrera. Servicio de Radiología. Hospital Infanta Elena. Huelva. Nieves Martínez Aparicio. Servicio de Medicina Interna. Hospital Infant Elena. Huelva.
Mujer de 65 años con antecedentes de dislipemia y una hemorragia subaracnoidea a los 24 años de edad. Consulta por cuadro súbito de debilidad en miembro inferior izquierdo sin afectación del nivel de conciencia ni otra sintomatología acompañante que se autolimita en unas 10 horas. Se practica un TAC craneal que muestra una malformación arteriovenosa a nivel parietal derecho. Un angio-TAC craneal muestra una malformación arteriovenosa en hemisferio derecho con una gran arteria cerebral media y marcado aumento de del tamaño del seno transverso derecho y longitudinal superior, que es a donde confluyen las venas de drenaje.
Varón de 42 años, con antecedente de glomerulonefritis IgA de etiología incierta e HTA, que presenta cuadro brusco de cefalea y dolor laterocervical derecho acompañado de alteración visual cromática monocular derecha (visión de color marfil) y leve paresia faciobraquial izquierda 4/5. En los 10 meses anteriores había presentado otros tres episodios de alteración visual pero en el ojo izquierdo. En el TC de cráneo (figura 1) existe un infarto isquémico en lóbulo frontoparietal derecho. En la imagen del angio-TC (figura 2) se observa disminución del calibre de ambas ACI desde el bulbo hasta la porción intracraneal con irregularidades de aspecto displásico. En la angiografía (figura 3) se confirma la disección de las dos ACI a nivel cervical (la izquierda de manera crónica y la derecha de forma aguda)
Mujer de 42 años con antecedente de migraña que acude a urgencias con cefalea, leve hemiparesia derecha y afasia de predominio sensitivo. Figuras 1 y 2: AngioTC que muestra disección de la arteria carótida interna izquierda a nivel extracraneal. De forma característica el bulbo se encuentra respetado y la arteria presenta un estrechamiento afilado hasta su oclusión.
Varón de 43 años que acude a urgencias por episodios de repetición de disminución de fuerza y sensibilidad en extremidades derechas, autolimitados en pocos minutos. Tenía antecedentes de una malformación vascular cerebral y crisis focales secundarias que trataba con valproato sódico. El eco-Doppler color transcraneal realizado en la Unidad de Ictus se muestra en la Imagen1. Desde la ventana temporal izquierda, en un plano axial, se observaba el mesencéfalo (M) y la presencia de una vena de gran calibre que seguía el trayecto de la arteria cerebral posterior izquierda (ACPI), aunque con distinto sentido de flujo, y que parecía corresponderse con una vena basal de Rosental (VBR) anómala. Además, el flujo en dicha vena tenía una velocidad máxima de 21,1 cm/s y una mínima de 11,5 cm/s, valores mayores a los establecidos para la población general (Imagen 2). El Angio-TC craneal mostró la presencia de una fístula dural tentorial izquierda, que surgía del borde libre superior del peñasco/tentorio paraprotuberancial izquierdo (Imagen 3). La imagen 4 muestra la reconstrucción arterial del angio-TC, donde se aprecia la relación anatómica entre la VBR y la ACPI, que es similar a la observada en el eco-Doppler color transcraneal en modo “power” (Figura 5). ACMI, arteria cerebral media iquierda.
Varón de 18 años, inmunocompetente, procedente de Marruecos que acude por síndrome meníngeo de curso progresivo en las tres semanas previas con deterioro neurológico en los últimos días. En la exploración en Urgencias se mostraba febril, anártrico con diplejía facial, rigidez de nuca y signos meníngeos presentes.
El TC de cráneo al ingreso fue normal y el LCR mostraba una pleocitosis linfocitaria con hiperproteinorraquia, hipoglucorraquia y elevación de ADA compatible con Meningitis tuberculosa. Al día siguiente a la introducción de tuberculostáticos y corticoides desarrolló una hemiparesia izquierda y deterioro de conciencia evidenciándose en neuroimagen hidrocefalia e infarto en ganglios basales derechos precisando drenaje ventricular externo. La angio-RM cerebral mostró constricción segmentaria de los vasos de la base del cerebro con captación perivascular. La evolución en las semanas siguientes fue muy favorable.
La frecuencia de ictus en la Meningitis Tuberculosa es del 40 %. Los mecanismos patogénicos son 2: una panarteritis necrosante de los vasos del polígono de Willis y una constricción segmentaria de los vasos con trombosis secundaria. La localización más habitual son los ganglios de la base. La administración precoz de tuberculostáticos y corticoides mejoran el pronóstico.
Varón de 52 años, con antecedentes patológicos de hipertensión arterial, que acude al Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Central de Asturias por leve disartria, hemihipoestesia y hemiparesia (4+/5) braquiocrurales izquierdas. El TAC de cráneo no evidenció alteraciones significativas. Se le realizó un estudio mediante Angio-TAC intra y extracraneal que constató bucles en la porción distal de ambas arteraias carótidas internas, así como elongaciones de ambos sifones carotídeos y dolicoectasia a nivel de la arteria basilar.
Varón de 71 años, hipertenso en tratamiento con AAS, con episodios de mareo esporádicos tipo inestabilidad y nistagmo horizontal asociado, sin datos de infarto cerebral en secuencias de RM. En angio TC de troncos supraórticos se observa placa calcificada en la arteria vertebral izquierda que condiciona una estenosis crítica del vaso, corroborado por elevación de velocidades en doppler trasncraneal, y con arteriografía con similares hallazgos. La arteria vertebral contralateral se muestra hipoplásica, y a su vez presenta bucles de 360º en ambas carótidas internas extracraneales, y estenosis en torno al 70% en la carótida interna izquierda. Dado que la arteria basilar se consideraba que dependía virtualmente de la arteria vertebral izquierda, que presentaba la estenosis suboclusiva, y la probable relación de sus episodios con fenómenos isquémicos secundarios a su arteriopatía, se colocó un stent en la arteria vertebral izquierda. Con ello recuperó el calibre del vaso, y desaparecieron los mareos y el nistagmo. En un segundo tiempo se revascularizó la arteria carótida interna izquierda asintomática sin complicaciones añadidas.